Tú necesitas un nuevo jefe

taller de liderazgo empresarial panama, dany artel

Hay libros que son tan simples que cuando usted los lee, no les presta atención.

Pero con el pasar del tiempo, a veces días, a veces años, y sin querer, usted se encuentra pensando en el concepto que el autor dejó de obsequio en aquel libro.

Hoy me desperté pensando en Bob Nelson y su simpático libro ¿Te limitas a hacer lo que te dicen?

¿Por qué me desperté pensando en él? Por dos razones básicas:

  • Por algunas experiencias de gestión que he visto aquí en Panamá, tanto de empleados desganados y sin interés, como de patrones con actitudes autoritarias y sin ninguna empatía por los demás.
  • Por las discusiones con mis hijos sobre las actitudes, comportamientos y responsabilidades ante la vida.

La pregunta que Bob Nelson trae en su libro, ya en la tapa, es tan cierto para mis hijos, como para todos los que se ven a sí mismos como empleados de alguien.

La vida no es justa, sin duda. No siempre vamos a encontrar gente buena. Siempre existe un profesor malvado, exigente e injusto para ciertos estudiantes, o un jefe egoísta y neurótico.

El hecho es que podemos tener – de manera simplista, pero objetiva – dos actitudes frente a la vida y a estos “impedimentos” que nos pone.

Una es ser víctimas, esperar el reconocimiento, exigir derechos, quejarse de la injusticia y justificar nuestras acciones – o la falta de acciones – por las acciones de los demás. Es decir, asumir un papel de espectador de la vida, consolándonos con lo que el destino nos ha traído.

O bien, entender que no trabajamos para otra persona, no somos empleados ni víctimas de nadie, excepto de nosotros mismos. Es decir, asumir un papel proactivo, de dueños de nuestras vidas y buscar las soluciones que podemos lograr con nuestros recursos.

Bob Nelson nos trae una verdad incontestable de los hechos. Cuando dejamos una tarea mal hecha, cuando actuamos de manera displicente, cuando entregamos un trabajo de baja calidad, no estamos engañando a nuestros jefes o profesores, nos engañamos y peor aun, nos saboteamos, a nosotros mismos.

La mayoría de nosotros se enfrenta a un sistema difícil, a menudo injusto y difícil de cambiar. Pero comportarse de manera fútil y mediocre sólo ayuda a mantener este sistema.

Acepte el reto de ser su propio jefe, de ser dueño de su vida. No se conforme con un estándar de calidad mediocre, exija excelencia en su trabajo y en sus propias acciones. Asuma y entienda que al final, usted trabaja para sí mismo, sin tener en cuenta su situación laboral.

Haga eso, y va a ver que el mundo cambia drásticamente, bien en frente a sus ojos.

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