No sirve de nada esconderte, estás en el Spotlight!

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Hace unos años tuve un profesor que siempre al entrar en la clase me causaba una mezcla rara de sentimientos y reacciones. Él era gracioso, solía tener buen humor y mucha convicción de sus explicaciones, pero no puedo olvidar la tensión que se provocaba cuando se acercaba el momento de su clase.

Era tan solo una cuestión de tiempo para que él pronunciara aquella frase de siempre, la cual me podría hacer con que los latidos de mi corazón se acalmasen o disparasen de una vez. Ahí está él:

-“Estás en Spotlight”! Listo, se me disparó el corazón. Hoy era mi primera vez en responder a sus preguntas en clase, cada duda, complemento y tareas anteriores eran primeramente dirigidas hacia mí.

Quedaba claro el suspiro de alivio y la sonrisa de burla de mis compañeros. A pesar del clima de buen humor en que se daba la clase, era alta la tensión. No había manera, ahí estaba yo siendo puesto a pruebas cuanto a mis conocimientos en macro-economía. No solo mis conocimientos, si no que también mis actitudes, a fin de cuenta yo estaba siendo expuesto ante la mirada de mis 35 compañeros de MBA, con sus opiniones, juicios, dudas, certezas y nuevas perspectivas respecto a mi persona.

Para los que no están acostumbrados con esta jerga, Spotlight es aquel cañón de luz que acompaña a los artistas en sus actuaciones. El Spotlight lo destaca, hace con que, a pesar de todo lo que pueda estar ocurriendo en el escenario, las miradas de los espectadores se vuelvan hacia el artista, el cual en este momento pasa a ser el principal. El Spotlight lo pone en destaque, aumenta los detalles de sus expresiones faciales, su voz, actitudes, movimientos, errores y aciertos, no hay manera de escapar.

El concepto de Spotlight en mi vida comenzó a quedar más claro cuando empecé a trabajar como líder en una organización.

Aprendí a duras penas la lección más obvia del liderazgo: Liderazgo es ejemplo.

Aquel fuera un aprendizaje sufrido: Personas en puestos de jefatura, les gusten o no, están siempre en el Spotlight. Estemos donde estemos, si somos jefes de alguien, presidente, gerente o supervisor, un profesor, político, medico, o en cualquier posición de influencia sobre otras personas – incluyendo padres y madres – entonces estamos en el Spotlight.

Y estar en el Spotlight es una responsabilidad. Una responsabilidad innata al puesto o profesión la cual elegimos.

Lamentablemente lo que hemos presenciado en muchas organizaciones, son profesionales con l que podríamos llamar de “Síndrome de la primera infancia“, aquellos que al cerraren los ojos piensan que están escondidos, que nadie los está viendo.

Son gerentes que se comportan de una cierta manera con sus subordinados y de otra con sus directores. Jefes que exigen puntualidad, pero que llegan atrasados. Que exigen trabajo en equipo de su grupo, pero que hacen chusmerio de sus colegas. Dueños de empresa que estipulan reglas y patrones, apenas para que los demás las sigan. Presidentes y directores que solo ven en los niveles más bajos la necesidad continua de capacitación y superación.

Profesores que se quejan de sus alumnos, pero se comportan como “alumnos” al realizar un curso de especialización. Médicos que “se pelean” con sus pacientes por sus estilos de vida errados, pero que ni siquiera ellos mismos siguen sus propios consejos. Ciudadanos que se quejan de los políticos, pero que no se pierden una chance de llevar ventaja.

Verdaderos líderes saben de la existencia del Spotlight, y saben el efecto negativo que se genera en situaciones de incoherencia o dicotimía entre el habla y la acción.

Para no caer en la paranoia, por estar siempre siendo observados, o en comportamientos psicóticos – donde cualquier acción posee una justificación – estos líderes adoptan dos estrategias sencillas pero que tienen un alto índice de éxito. Dicen siempre la verdad (ya que hay menos riesgos de caer en contradicción) y buscan hacer aquello en lo que creen (no aquello que sería políticamente correcto o esperado por los demás).

Esta fórmula simple ha amenizado varios conflictos intrapersonales y optimizado de manera significativa los resultados de empresas y equipos administrados por estos tipos de líderes.

He tenido la suerte de haber sido “puesto” en el Spotlight varias veces, en la vida y en las clases. La tensión me hizo ver la necesidad de aprender y buscar nuevos comportamientos. Cada semana yo me preparaba mejor para responder a las preguntas que fatalmente iban a venir de mi profesor. Aprobé Macro Economía y no salí mas del Spotlight.

“Lo que hacés habla tan alto, que yo no puedo escuchar lo que decís.” (Ralph Waldo Emerson – escritor, filósofo y poeta)

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