ENTRENAMIENTO CONDUCTUAL

Dany artel, recursos humanos panama, entrenamiento de liderazgo

Deje de intentar reparar a las personas.

¿Cuál es el problema más común que enfrentan todas las organizaciones?

He hecho esta pregunta a todos los grupos de personas que conozco. Invariablemente las respuestas son:

  • Comunicación
  • Participación
  • Conflictos
  • Motivación
  • Colaboración

Al final se resume todo a una sola palabra: PERSONAS.

¿Y cómo intentan resolver este problema las organizaciones generalmente?

Las organizaciones intentan reparar a las personas.

Esto puede parecer extraño, pero es justamente lo que las organizaciones hacen. No es algo que se expresa abiertamente, sino que está implícito en las acciones conscientes e inconscientes de los tomadores de decisión. Y ya estamos acostumbrados a eso. 

Si las personas son el problema, necesitamos reparar a las personas.

Por eso las organizaciones contratan conferencias motivacionales, talleres de fin de semana para trabajar en equipo, entrenamientos y capacitaciones puntuales de liderazgo, feedback, gestión de conflictos y otros.

Es una manera de dar una respuesta directa al problema: LAS PERSONAS. 

Al final de cuentas, la mayoría de los entrenamientos conductuales o motivacionales no son más que estrategias que buscan una manera rápida, casi mágica, de reparar a las personas.

El problema es que la mayoría de las iniciativas de cambio de los entrenamientos falla. De hecho, varios estudios muestran que la inversión realizada en entrenamientos conductuales no aportan el retorno esperado. Los cambios no duran por mucho tiempo y los viejos hábitos pronto regresan. En otras palabras, el dinero fue desperdiciado.

Pero, ¿por qué ocurre esto?

El problema es que el entrenamiento conductual es la estrategia equivocada para el problema equivocado.

Debemos enfocarnos en arreglar el sistema y no a las personas.

El sistema, la cultura organizacional, o si queremos, la persona jurídica, es mucho más resistente que la mayoría de las iniciativas personales. Además cuando el que intenta cambiar, que toma la iniciativa, no tiene poder suficiente para generar el impacto necesario.

Si cambiar un hábito personal es difícil, cambiar un sistema es mucho más difícil.

Pero la receta para cambiar no cambia mucho. 

Es necesario un objetivo claro, una estrategia definida, un proceso adecuado, conocimiento, indicadores transparentes, y tiempo. 

Los hábitos de una organización no cambian de la noche a la mañana, ni de un fin de semana al otro.

Entonces, la próxima vez que diseñe su estrategia de capacitación y entrenamiento para el año, pregúntese francamente:

¿Esta solución intenta “reparar” a las personas, o al sistema?

Si su respuesta es a las personas, sugiero invertir en otra área.

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